El Verbo / Materialidad / Dios y la palabra

El Verbo

De ninguna manera debemos concluir de la sentencia la materia fue creada por el Verbo que éste se había manifestado antes de la Creación. Cierto es que ha existido durante toda la eternidad, pero sólo se manifestó por primera vez cuando fue creada la materia. Antes, el misterioso Infinito manifestaba su omnipotencia y su inmensa bondad con la ayuda del misterioso Pensamiento, de la misma esencia que el misterioso Verbo, pero silencioso. El Verbo, manifestado en tiempos de la creación de la materia, existía antes bajo la forma de Pensamiento, ya que si la palabra es capaz de expresar todo lo material, le es del todo imposible expresar lo inmaterial. Precisamente por esto está escrito: Y dijo Dios (Way-yomer elohim). Es decir, Dios se manifiesta bajo la forma del Verbo, produciendo un sonido audible desde fuera. Añaden las sagradas escrituras: Que sea la luz (yehi or). (Gen 1:3), pues toda luz procede del misterio del Verbo.
El Zóhar (I, 16b)




Mark Rothko, Green Over Blue, 1956

sábado, 19 de julio de 2014 Deja tu comentario

«te entrego todo, para que hagas de ello algo alegre»




«Mientras escriba y hable, voy a tener que fingir que alguien está estrechando mi mano.

Oh, al menos al comienzo, solo al inicio. Cuando pueda liberarla, iré sola. Por el momento, necesito aferrarme a esta mano tuya, aunque no consiga inventar tu rostro, ni tus ojos, ni tu boca. Pero, aunque mutilada, esta mano no me asusta. Su invención procede de tal idea de amor, como si la mano estuviese realmente sujeta a un cuerpo que, si no veo, es por incapacidad de amar más. No estoy en situación de imaginar a una persona entera porque no soy una persona entera. Y, ¿cómo imaginar un rostro si no sé qué expresión de rostro necesito? Cuando pueda soltar tu mano cálida, iré sola y con horror. El horror será responsabilidad mía hasta que se complete la metamorfosis y el horror se transforme en luz. No la luz que nace de un deseo de belleza y moralismo, como antaño, cuando no sabía lo que me proponía; sino la luz natural de lo que existe, y es esta luz natural lo que me aterra. Aunque yo sepa que el horror, el horror soy yo ante las cosas. 

Por el momento estoy inventando tu presencia, como un día tampoco sabré aventurarme a morir sola, morir es el mayor riesgo, no sabré franquear el umbral de la muerte y dar el primer paso en la primera ausencia de mí; también en esa hora última y tan primera inventaré tu presencia desconocida y contigo comenzaré a morir hasta que pueda aprender sola a no existir, y entonces te liberaré.Por el momento me aferro a ti, y tu vida desconocida y cálida se convierte en mi única organización íntima, yo que sin tu mano me sentiría abandonada en la inmensidad que he descubierto. ¿En la desmesura de la verdad?

Pero la verdad jamás ha tenido sentido para mí. ¡La verdad carece de sentido para mí! Por eso, la temía y la temo. Desamparada, te entrego todo, para que hagas de ello algo alegre. Por hablarte, ¿te asustaré y te perderé? Pero, si no hablase, me perdería, y por perderme te perdería.»



-La pasión según G.H., Clarice Lispector





jueves, 10 de julio de 2014 5 Comentarios

El afianzamiento de las cosas





















































 «Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman. Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. No comeréis nada de él crudo ni hervido en agua, sino asado al fuego, tanto su cabeza como sus patas y sus entrañas. Y no dejaréis nada de él para la mañana, sino que lo que quede de él para la mañana lo quemaréis en el fuego. Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del SEÑORPorque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de animal; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el SEÑORY la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando yo hiera la tierra de Egipto.

[...]

Y tomaréis un manojo de hisopo, y lo mojaréis en la sangre que está en la vasija, y untaréis con la sangre que está en la vasija el dintel y los dos postes de la puerta; y ninguno de vosotros saldrá de la puerta de su casa hasta la mañana. Pues el SEÑOR pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, el SEÑOR pasará de largo aquella puerta, y no permitirá que el ángel destructor entre en vuestras casas para heriros»

Éxodo 12:7-14 / 12:22-24
Biblia de las Américas






domingo, 6 de julio de 2014 2 Comentarios

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Photo: Jonah and the whale, Pamplona Bible

Jonah, Pamplona Bible, Navarre 1197. Amiens, Bibliothèque municipale, ms. 108, fol. 146r .