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Necesidad y Manchezza

Mares árticos-Vicente Huidobro



Los mares árticos

*******************colgados del ocaso

Entre las nubes se quema un pájaro

Día a día
***********Las plumas iban cayendo
Sobre las tejas de todos los tejados

Quién ha desenrrollado el arco iris

**************************Ya no hay descanso

***************Blando de alas

Era mi lecho

Sobre los mares árticos
Busco la alondra que voló de mi pecho

domingo, 14 de marzo de 2010 24 Comentarios

...De regreso al Olvido~



Schmutzler


CARTA LÍRICA A OTRA MUJER


[...]

Oh, que nada podría, ni ser suya,
Ni dominarle el alma, ni tenerlo
Rendido aquí a mis pies, recompensarme
Este horrible deleite de hacer mío
Un inefable, apasionado rastro.
Y allí en vos misma, sí, pues sois barrera,
Barrera ardiente, viva, que al tocarla
Ya me remueve este cansancio amargo,
Este silencio de alma en que me escudo,
Este dolor mortal en que me abismo,
Esta inmovilidad del sentimiento
¡Que sólo salta, bruscamente, cuando
Nada es posible!

A. Storni


viernes, 8 de mayo de 2009 13 Comentarios

Tierra y muerte, muerte y tierra


Playa desnuda, recientemente vestida por las olas del mar.
Hipocampos que pueblan la arena, inmóviles.
Suerte, codicia, poder, la línea que todo lo sigue, pero en realidad, la muerte se lleva las olas, la muerte se lleva la espuma, el padre lleva a los hijos y el instinto materno se pierde.
Cambios al plenilunio en noches de tormenta pedidos, sin embargo, la soledad nos embarga, y sólo una pieza puede hacer brotar del crepúsculo un nuevo día.
Playa desnuda, por las olas del mar recientemente vestida.
Arena húmeda, hipocampos perdidos, pueblan la costa.
Vivan los ojos para contarlo, muera el destino en este cambio.
Hipocampos y la desaparición del mar.

jueves, 19 de marzo de 2009 1 Comment

Printed times~A u t r e chose

[...] Hablemos entonces de lo que podría haber sido y no de lo que realmente aconteció. De todas las posibilidades, en un segundo, se agotan las vidas incesantes de nuestra mente, y sobrevive una, como en lo que concierne a la naturaleza, para juzgar lo bueno sobre lo malo, o lo peor sobre lo mejor, a fin, de destacar una de esas dos partes de la manera más justa o injusta, según se vea, siempre a gusto del lector que, a tamañas circunstancias, le cabe la labor de levar anclas y redescubrir la tierra austral, tan ajena a sí como para que nadie realmente la conozca...[...]


lunes, 16 de marzo de 2009 1 Comment

Y así sigue siendo.


The kettles on, the sun has gone, another day
She offers me, tibetan tea, on a flower tray
Shes at the door, shes wants to score, she really needs to say:
i once loved you a long time ago, you know
Where the winds own forget-me-nots blow, you know
But I couldnt let myself go
Not knowing what on earth there was to know
But I wish that I had, cause it makes me so sad
That I never had one of your children.
Across the room, inside a tomb, a chance is waxed and waned
The night is young, why are we so hung-up, in each others chains
I must take her, I must make her, while the dove domains
See the juice run as she flies
Run my wings under her sighs
As the flames of eternity rise
To lick us with the first born lash of dawn
Oh really my dear, I cant see what we fear
With ourselves, sat here between us
And at the door, we cant say more, than just another day
Without a sound, I turn around, and I walk away.




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Muero de casualidad. Y es que ya lo dijo Kafka de casualidad, lo más difícil de resistir de las sirenas eran sus silencios.

jueves, 12 de marzo de 2009 Deja tu comentario

Como el frío cortante en los altos montes...





Donde Cook no vio nada, hoy los verdes campos amanecen; ellas, mientras, amenazan con clavárseme, y finalmente, se me clavan.

domingo, 22 de febrero de 2009 Deja tu comentario

Tierra austral

La sirena cantó, esta vez sin voz, pronunciándose lejana ante mí con su silencio. Decía, tantas cosas decía, y sólo recuerdo una: "Ven a mí."
No me miraba, estaba perdida en la nada, en aquel polo alejado de todo resquicio de vida. La roca donde se sentaba estaba en medio de un mar de hielo, que la arropaba ante la fulgurante sospecha de la soledad arreciante, tanto tiempo compañera.
Me miré en el lago, mientras caminaba hacia ella. Mi reflejo era un rostro en el que brillaban dos pupilas, reflexivas sobre campos verdes.
Tanto tiempo esperada... aquella visión, equivalente al preludio de un trueno en tensión y emoción. Y sólo podía quedarme quieta esperando a que me viera y por fin se diera cuenta de que era yo, al menos, la persona que había ido a buscarla, justo desde sus antípodas tanto en coordenadas como en el espacio que comprende un alma.

Una estrella se expande a lo lejos, caída la noche. Ignoro por completo su llanto mezclado entre los astros, silencioso y eterno. La luna me consume la mirada en esa espera ya comprendida. Dos puntos equidistantes, sólo yo puedo verla. La estrella aún brilla, aún brilla, aún brilla... titila evanescente, amenazante incluso, en mis pupilas. "Me voy, me voy" dice, y digo yo entonces, "espero tener compañía, aunque de seguro que te echaré en falta."
Perdido, irrecuperable... la nostalgia se convierte en mi oxígeno, y respiro infinitamente hasta el punto de agotarme en mí misma. Sigo mirando el lago, sin distinguir apenas mi figura consumida por la noche inmortal, y me encuentro estrella estrellada, titilante aún a lo lejos, diciendo...

sábado, 21 de febrero de 2009 3 Comentarios

l'arctique



Allí, hace mucho frío.

"[...] she spoke with a voice that disrupted the sky. She said,"Walk on over, to this bit of shade and I will wrap you in my arms..." "

And you'll be safe.

But she forgot her voice upside down.

Ici c'est très froid et tes bras sont très lointain.

domingo, 15 de febrero de 2009 Deja tu comentario

Cuando tocaba aquellas teclas nevaba. Y es que nunca había dejado de hacerlo. El sueño se apoderaba de mis párpados queriéndoles hacer caer cada vez más abajo, pese a la ingente cantidad de café que me vibraba por dentro.Y es que escuchar aquellas teclas sonar era querer dormir, siempre.
Imaginaba lo gélido de afuera derretirse en el interior de una casa, donde el fuego ardía lo suficientemente lejos como para no quemarse, y lo bastante cerca como para querer hacerlo.
Mis lágrimas cayeron en lo hondo de aquel pozo aparentemente sin fondo que, hacía tiempo, ya no estaba donde solía. Antes, miraba dentro y no había nada, perdiéndome allí lejos hasta que llegaba en mi rescate y me sacaba de allí. Nada. ¿Oyes? no había nada. Y tampoco nadie para sacarme de aquel lugar de envergadura cambiante.
Abrí los ojos, las teclas habían cesado su melodía muerta. Me miraba, como preguntándome porqué no podíamos. Nos miramos sin respuesta, mas reconociendo lo mismo. El sol había salido y, el pelo, parecía naranja bajo aquella luz, hecha para iluminar cosas marchitas. Afuera ya no hacía frío, las nubes alconchadas flotaban trayendo olores del ayer a la estancia que se clavaban como punzadas aguijonadas, llenas de dolor y ponzoña, de esa que mata despacio, según van pasando los años. Pero al mirarlas y respirar dejó de importarnos. Aquel pozo ya no estaba. Sólo era un recuerdo.
Aquella volvió a la melodía, pero era una que no conocía. Necesitaba tiempo.

jueves, 5 de febrero de 2009 Deja tu comentario

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Photo: Jonah and the whale, Pamplona Bible

Jonah, Pamplona Bible, Navarre 1197. Amiens, Bibliothèque municipale, ms. 108, fol. 146r .