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construcción a partir del sueño: quizás jamás sea capaz de amar porque no tengo tu nombre en la saliva.

si, por poner el caso, dante alighieri hubiera soñado a la dama florentina beatrice di folco portinari, ¿tendría algún sentido entrar desde la realidad en la divina comedia, la commedia del entonces engaño?

despojarse de la realidad para concebir la existencia

pensemos entonces que beatrice portinari no existió nunca y que la gran desesperación de dante inventó, creó, en definitiva, vio, a la dama florentina. no podemos negar la imagen hoy, hoy que reprime nuestros otros sentidos para que veamos, como si esa única muestra fuera la realidad donde convergen desde el aleph a la tau.

y pongamos por caso, que no solo la inventó sino que la soñó, soñó que a su hermana le pegaban tres pequeños tiros simultáneos, casi tan seguidos que se hicieron a punto uno, en algún lugar de su cuerpo (el cuerpo que veré morir pero que no vi caer), y que se levantó consternado del sueño, y que beatrice portinari es su hermana muerta, o no, pongamos por caso que ese sueño no lo tuvo dante, que no soñó si no con un ángel, con la donna angelicata, y decidió ir a buscarla por el único camino que nos permite llegar a los sueños, y tocarlos, y mamarlos hasta el extenuamiento.

pongamos por caso el sueño de los tiros simultáneos. pongamos por caso que, yo, beatrice portinari, no vi caer el cuerpo si no fue en el sueño del sueño, en la cabeza de aquella que era yo pero no lo era porque ya la había devorado, en el entradillo de la casa, porque pude imaginarlo cuando oí los tres golpes sordos de la bala contra el cuerpo.

pongamos por caso la espera, la llegada de las asesinas a la habitación donde yo, beatrice portinari, sueño de dante, enajenación con los ojos cristalinos y apunto de escaparse de las cuencas, diría "si ella está muerta matadme a mi también"
-seguro?
-si la habéis matado matadme  a mí también. no quiero seguir viviendo si ella no vive.

tres tiros simultáneos.

golpe, percutido en el estómago, que se llenará de sangre, y me impedirá la vida más allá de la muerte.

pero pensemos que todo fue un sueño. que en realidad los tres tiros en mi estómago no consiguieron matar a la que amo a traves del nombre. que mi hermana no había sufrido el impacto. que la encogió el miedo en el entradillo de la casa. pensemos que, soñemos que, en el sueño, yo tenía unos días para coser la brecha del vientre que señalaba las marcas de la ira, que dibujaban unos caracteres desonocidos por lo intenso idescifrable maravilloso.

un sueño dentro del sueño, me doy cuenta, quizás dante soñó con beatrice, y no se me antoja menos real, igual que los tres golpes. los cuatro agujeros en mi barriga morena o en el cuerpo global de mi hermana, la confrontada a través de la sangre y el pavimento de su piel no mi piel ni mi color negro tizón pizarra.

nada se le antojó menos real a dante. volver hoy es tocar a beatrice. nombrar, palpar con la lengua a beatrice portinari era ser beatrice portinari. fue es seguir siendo. decir es continuo el cuerpo. ver el sueño quizás tocarla, pronunciar la lengua ella en la saliva. mi hermana en la saliva. mi hermana en la saliva. mi hermana en la saliva.

no podría seguir hablando si no tuviera saliva. si no tuviera mi nombre del aleph a la tau. sin mi principio y mi fin, le debo mi lengua.

imagino que el sueño fue un sueño, nada más. imagino que la muerte es un sueño, nada más. que también lo son las convalecencias, un sueño, nada más. y el tiempo, un sueño. la saliva, beatrice portinari, Brígida portinari, de frustrante que es el nombre, nuestro apellido común, las marcas iguales, se impone tan cierto y temeroso que no puede ser otra cosa que sueño, tan real, pero sueño.



jueves, 10 de mayo de 2012 Deja tu comentario

De los caminos inescrutables de las líneas

Ahí suena el mar, ¿lo oyes? sólo yo puedo escucharlo.
 
El tiempo vira al fondo, a lo más hondo, perdiéndose para siempre en la lejanía.
No hay nunca, ni siempre entonces, que equivalga a mi ahora. Puede ser que me llame con su rugido de lamentos, puede ser que arranque el cable del teléfono y diga "nunca más". Saldré a la calle, a escuchar como canta Casualidad en la esquina donde orinan los perros; Casualidad me miraría corrompida por mi gesto de caminar sobre cristales amarillos, Casualidad quebraría la última nota de su voz, imperceptible momento, no para aquella que se aleja, para seguir cantando al día de nubes esponjosas.
Las calles resbalarían a lluvia, la vida olería mojada y yo húmeda, recordando aquellos días con sabor a mar. Me seguiría llamando más allá del espacio con su silencio de sal ahogada.
 
El tirón del gatillo sobre mi cuello, la sangre que explota en llamaradas en la suite del infierno callado. El ligamento se hincha en la caída, al ruido producida; el suelo recoge angelado el cuerpo tatuado en el reflejo del cadáver; el cielo se abre y se muestra rojo, rojo como sólo es el cielo en la línea que marca en los labios el tiempo.
 
Casualidad canta, y el tiempo se aleja reguero atrás, bailando a romperse.

viernes, 29 de mayo de 2009 8 Comentarios

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Photo: Jonah and the whale, Pamplona Bible

Jonah, Pamplona Bible, Navarre 1197. Amiens, Bibliothèque municipale, ms. 108, fol. 146r .