Beloved ruin

E a alegria é uma casa demolida 

Ruy Belo




I
I seek a permanent home, but this structure has an appearance of indifferent compoundedness and isolation, heading toward hopelessness.

The boy pulls an animal on a leash.

The house with a red roof rests between two hills.

I can look through its windows to the sea.

His aggression opposes what in a domestic animal, cold open space, large enough to work with isolation?

House is the projection, space around it intermediary, theater.

You don’t have to consume the space to exist, distance, point-to-point, in which a beloved ruin is middle ground, for example.  


Mei-Mei Berssenbrugge







William Christenberry, "Building with False Brick Siding", Warsaw, Alabama (1974, 1982, 1991, 1994).



lunes, 30 de diciembre de 2013 Deja tu comentario

Люблю

Люблю глаза твои, мой друг,
С игрой их пламенно-чудесной,
Когда их приподымешь вдруг
И, словно молнией небесной,
Окинешь бегло целый круг... 

Но есть сильней очарованья:
Глаза, потупленные ниц
В минуты страстного лобзанья,
И сквозь опущенных ресниц
Угрюмый, тусклый огнь желанья.

Ф. И. Тютчев



*http://www.ruthenia.ru/tiutcheviana/publications/trans/lublu_glaza.html*
*http://www.youtube.com/watch?v=Fpmq4Fi8ic0*


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Caminar el bosque en la noche es como caminar hacia el mar




 , todos los caminos posibles, la bifurcación de la carne, la sucesión de ramas, el camino infinito, salvar a tu hermano, la brecha del hambre, grieta, respiración que se apaga, saludo en la niebla, cuerpo que se borra, humedad posada, los hombros posados, el camino posado, los ojos del gato en los ojos del gato, los hijos de Clara sembrados en los hijos de clara, oscura la noche, no temo la tregua, temblor en mis manos, mis manos temblor, temblor, chimenea, ascensión, quiebra, tocar las manos, desprenderme de ti, golpe en suelo recubierto, no pude saber qué era lo que bastaba ni lo que era necesario, cubrí al galope una pequeña superficie de tierra, la horadación, la horadación, mi transparencia, las manos de tu hermano en las manos de tu hermano, la hija de lázaro en los ojos de Misha, misha en la niebla, mi cabeza girando en la tierra, la tierra girando dentro de mí, los gatos pequeños dentro de Misha, el imposible al final del camino, la ofrenda en la oscuridad, tocar las manos de Misha, tocar los pies de dios, tocar el pelo de Lázaro,  atravesar todo ello,   entrar en la niebla






sábado, 28 de diciembre de 2013 Deja tu comentario

Para que pasen los muertos

Anselm Kiefer, Am Anfang, 2008



*


Before I'm lost,
Hell must open like a red rose
for the dead to pass

"Eurydice", H.D.



*http://www.youtube.com/watch?v=VJr5Gzaa2ig*




sábado, 7 de diciembre de 2013 Deja tu comentario

El ciclo y el lenguaje (V)

Esther Ramón

Cinco toneladas de grano de maíz quemado y dieciséis gallinas de la raza Leghorn.






Forzar el hecho. Con sopletes. No prende la habitación cerrada, la cáscara vertical de la semilla. Al hombre que quema el germen le crece una barba espesa y negra, en surcos interiores, roturados con minúsculas partículas de hierro. En las mejillas. En los ojos.
En los pulmones que respiran al revés, expirando oxígeno.

Le ayudo. Sin querer extiendo la fuerza oculta de mis manos para empuñar el fuego que asola las cosechas, el grano intacto. Sin querer entierro el pan crudo y dividido, lo riego con alcohol, con gasolina y leche. Sin querer manipulo, una a una, las cremalleras de las piedras que repiten, amarillas, la misma sílaba.

Quemamos contando hacia atrás: ocho milenios, cinco toneladas, uno y otra vez uno. Encerrado, dividido. En el creciente fértil.






Hacia atrás: habíamos prestado nuestra fuerza a lo salvaje. Habíamos plantado las semillas híbridas, que excedieron en peso y en medida el transporte natural (el vagón  del viento). 

Hacia atrás: horadamos las páginas de tierra, leímos con las manos, con los ojos cerrados, las letras en relieve de la fertilidad, arrastramos maderas para cubrir los huecos. Los puentes respiraban sobre el agua, las piernas se llenaban de maleza.

Hacia atrás: huellas de grano en el barro cocido, en el horno apagado del origen.
Restos carbonizados de trigo almidonero. Señales para mudos y sordos, que cosechan con los brazos en aspa. Respirando.






Eran puentes de calcio. Doscientos seis huesos, fusionados en el crecimiento. Eran puentes de agua, que absorbían la materia que surcaban.

Sobre nosotros cruzaron ovejas y cabras, que se mojaron con nuestro hidrógeno y nitrógeno, con nuestro oxígeno y minerales. Algunas se despeñaban. Las cubrimos con pinturas, con pigmentos de carbón vegetal, resina y grasas. Apacentamos su forma en las paredes de roca.

Detenidas, domesticadas. Masticamos el pan de la separación en el interior de las cuevas.






Por eso quiere verlas arder. Para alterar los ciclos, y echar hacia atrás la cuerda, la rotación de los cultivos. Para borrar el humo de los corrales, el hedor de los pozos, las reservas en salazón de la epidemia. Para detener un millón de dedos fracturados, marcando el paso.

Dice: “el hombre recolector venera el fuego. El hombre que es animal entre animales”. En las llamas se agita la forma exacta, la que cabe entre las manos. Se adivina el peso, el tacto en espiral de los cuchillos y raspadores, y un hacha de piedra pulida, de color verdoso.

“Caminaban bajo sombreros de sol y los ojos desovaban su simiente”. Sujeto su temblor y me disperso con el viento de algo que se abre. Tejemos puentes de lana para quemarlos.






Se abren las paredes, se vierten las gallinas sobre el grano quemado. Taza por taza, su blancura en lo inacabado. Dieciséis letras móviles sobre la página oscurecida.

Pican lo yermo. Repiten el movimiento programado, que queda en suspenso. Son fuertes, ponedoras, necesitan cien gramos de comida al día, catorce horas de luz, agua limpia en los bebederos. Encima del pasto desecado, el mismo gesto, el pico que se adentra sin abrirse, rozando el hambre.

Sus pollos son precoces, al romper la cáscara no están desnudos, sino cubiertos de plumón. Pueden echar a correr de inmediato.






Terminado el experimento, se almacena en grandes bolsas, se olvida. El carbón de semilla es ahora un nido múltiple, caliente y nutritivo.

Los insectos del grano son pequeños, su reproducción asombrosa. Del pan quemado y fragmentado surgen millones de individuos, algunos de tonos opacos, otros de colores vivos y de gran belleza. Concentran en las antenas el tacto y el olfato. Sus ojos ocelados contemplan nuestra división.

Van cubriendo su estudio, las paredes, el techo, los pinceles secos. Van tomando, en su cabeza, las extensas praderas del origen, escenas de caza y pesca, con los pies desnudos, con la doble mandíbula incesante. No hay dientes ni cuchillos capaces de cortar el hilo. Toda semilla fructifica.




Esther Ramón, poemas del libro inédito Semilla
Publicados en Revista Kokoro, nº5, 'Extraño'



Esther Ramón (Madrid, 1970). Es poeta, crítica literaria, profesora de escritura creativa y doctora en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha escrito artículos de estética y crítica literaria para diversas publicaciones como Revista de Libros, Archipiélago o Cuadernos hispanoamericanos y, entre otros, el estudio Geografía del frío, introducción al libro Poemas encadenados de Pedro Casariego Córdoba (Seix Barral, 2003), autor al que dedicó su tesis doctoral. Ha publicado los poemarios Tundra (Igitur, 2002), Reses (Trea, Premio Ojo Crítico 2008), Grisú (Trea, 2010), Sales (Amargord, 2011) y Caza con hurones (Icaria, 2013). Es coordinadora de redacción de la revista Minerva, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y dirige el taller La flecha y lo blanco. Taller de poesía y otras artes en la Fundación Centro de Poesía José Hierro.




jueves, 10 de octubre de 2013 Deja tu comentario

Kokoro V: traducción, fotografía y apunte sobre "Permanent home" de Mei-Mei Berssenbrugge

1

I seek a permanent home, but this structure has an appearance of indifferent compoundedness and isolation, heading toward hopelessness.

The boy pulls an animal on a leash.

The house with a red roof rests between two hills.

I can look through its windows to the sea.

His aggression opposes what in a domestic animal, cold open space, large enough to work with isolation?

House is the projection, space around it intermediary, theater.

You don’t have to consume the space to exist, distance, point-to-point, in which a beloved ruin is middle ground, for example.


I

Busco un hogar permanente, pero esta estructura tiene apariencia de indiferente composición y aislamiento, dirigiéndose hacia la desesperanza.

El niño tira de un animal por la correa.

La casa de tejado rojo descansa entre dos colinas.

Puedo mirar a través de sus ventanas hacia el mar.

¿Su agresión opone lo que en un animal doméstico, frío espacio abierto, lo suficientemente grande para trabajar con el aislamiento?

La casa es la proyección, espacio a su alrededor intermediario, teatro.

No tienes que consumir el espacio para existir, distancia, de punto a punto, en el que una amada ruina es el punto medio, por ejemplo.

[...]

Tr. R.Ll. 
[Revisión de Stalker] 

 Fotografía propia


Para leer la colaboración entera: "Poblar: El hogar permanente", Revista Kokoro, nº5, 'Extraño'



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"Hay un fondo"

33

Sí, hay un fondo.

Pero hay también un más allá del fondo,
un lugar hecho con caras al revés.

Y allí hay pisadas,
pisadas o por lo menos su anticipo,
lectura de ciego que ya no necesita puntos
y lee en lo liso
o tal vez lectura de sordo
en los labios de un muerto.

Sí, hay un fondo.

Pero es el lugar donde empieza el otro lado,
simétrico de éste,
tal vez éste repetido,
tal vez éste y su doble,
Tal vez éste.


"33", Roberto Juarroz, Poesía vertical 



viernes, 20 de septiembre de 2013 4 Comentarios

Quebrantada / La piel / Quebrantada

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"También tú serás quebrantado entre los incircuncisos y yacerás con los muertos a la espada."


Ezequiel, 32:17-32, Otra elegía a Egipto

Versión de E. Nacar Fuster y A. Colunga Cueto, Biblioteca de autores cristianos.


17. El año duodécimo, el quince del mes, fueme dirigida la palabra de Yavé, diciendo: 18. hijo de hombre, compón un canto lúgubre a la muchedumbre de Egipto. Precipítale a él y a las hijas de las gentes fuertes a las profundidades de la tierra, con los que bajan a la fosa. 19. ¿Conque nos sobrepasas por belleza? Baja, baja a la fosa y yace entre los incircuncisos. 20. Cae en medio de los muertos a la espada, que la espada ya ha sido entregada; traedlo con toda su pompa. 21.En el seol se dirigirán a él los valientes, diciéndole a él y a sus auxiliares: han bajado la fosa, y yacen entre los incircuncisos, entre los muertos a la espada.
22. Allí está Asur con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros están en torno de él. 23. Están sepultados en lo profundo de la fosa, rodeándole en torno, todos traspasados por la espada, los que sembraron el terror en la tierra de los vivos.
24. Allí está Elam con todas sus mesnadas en torno de su sepulcro; todos los muertos a la espada cayeron, y bajaron incircuncisos a lo profundo de la fosa. Los que esparcieron el terror en la tierra de los vivos, trajeron su ignominia a lo profundo de la fosa. 25. En medio de los muertos pusieron su lecho para él y sus muchedumbres. Sus sepulcros lo rodean, todos incircuncisos, muertos a la espada. Sembraron el espanto en la tierra de los vivos, pero vinieron con su ignominia a unirse con los que bajaron al seol y yacen en medio de los muertos.
26. Allí Mesec y Túbal, con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros le rodean; todos incircuncisos, muertos a la espada, los que aterrorizaban a la tierra de los vivos. 27. No yacen con los héroes caídos de antiguo, que descendieron a la morada de los muertos con sus armas de guerra, la espada bajo sus cabezas y el escudo sobre sus huesos, con haber sido el terror de los guerreros en la tierra de los vivos. 28. También tú serás quebrantado entre los incircuncisos y yacerás con los muertos a la espada.
29. Allí está Edom, sus reyes y sus príncipes todos, que, a pesar de su valor, yacen entre los muertos a la espada y duermen con los incircuncisos, con los que bajaron la fosa. 30. Allí están todos los príncipes del septentrión y todos los sidonios, que con su ignominia descendieron a los muertos a pesar del terror que inspiraba su valor. Incircuncisos, se acostaron con los muertos a la espada, y comparten su ignominia con los que bajan a la fosa.
31. El faraón los verá y se consolará de su muchedumbre, de los suyos muertos a la espada y de todo su ejército, dice el Señor, Yavé. 32. Porque yo sembraré mi terror en la tierra de los vivos, y se acostarán en medio de los incircuncisos, con los muertos a la espada, el faraón y toda su muchedumbre, dice el Señor, Yavé. 17. El año duodécimo, el quince del mes, fueme dirigida la palabra de Yavé, diciendo: 18. hijo de hombre, compón un canto lúgubre a la muchedumbre de Egipto. Precipítale a él y a las hijas de las gentes fuertes a las profundidades de la tierra, con los que bajan a la fosa. 19. ¿Conque nos sobrepasas por belleza? Baja, baja a la fosa y yace entre los incircuncisos. 20. Cae en medio de los muertos a la espada, que la espada ya ha sido entregada; traedlo con toda su pompa. 21.En el seol se dirigirán a él los valientes, diciéndole a él y a sus auxiliares: han bajado la fosa, y yacen entre los incircuncisos, entre los muertos a la espada.
22. Allí está Asur con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros están en torno de él. 23. Están sepultados en lo profundo de la fosa, rodeándole en torno, todos traspasados por la espada, los que sembraron el terror en la tierra de los vivos.
24. Allí está Elam con todas sus mesnadas en torno de su sepulcro; todos los muertos a la espada cayeron, y bajaron incircuncisos a lo profundo de la fosa. Los que esparcieron el terror en la tierra de los vivos, trajeron su ignominia a lo profundo de la fosa. 25. En medio de los muertos pusieron su lecho para él y sus muchedumbres. Sus sepulcros lo rodean, todos incircuncisos, muertos a la espada. Sembraron el espanto en la tierra de los vivos, pero vinieron con su ignominia a unirse con los que bajaron al seol y yacen en medio de los muertos.
26. Allí Mesec y Túbal, con todos sus ejércitos, cuyos sepulcros le rodean; todos incircuncisos, muertos a la espada, los que aterrorizaban a la tierra de los vivos. 27. No yacen con los héroes caídos de antiguo, que descendieron a la morada de los muertos con sus armas de guerra, la espada bajo sus cabezas y el escudo sobre sus huesos, con haber sido el terror de los guerreros en la tierra de los vivos. 28. También tú serás quebrantado entre los incircuncisos y yacerás con los muertos a la espada.
29. Allí está Edom, sus reyes y sus príncipes todos, que, a pesar de su valor, yacen entre los muertos a la espada y duermen con los incircuncisos, con los que bajaron la fosa. 30. Allí están todos los príncipes del septentrión y todos los sidonios, que con su ignominia descendieron a los muertos a pesar del terror que inspiraba su valor. Incircuncisos, se acostaron con los muertos a la espada, y comparten su ignominia con los que bajan a la fosa.
31. El faraón los verá y se consolará de su muchedumbre, de los suyos muertos a la espada y de todo su ejército, dice el Señor, Yavé. 32. Porque yo sembraré mi terror en la tierra de los vivos, y se acostarán en medio de los incircuncisos, con los muertos a la espada, el faraón y toda su muchedumbre, dice el Señor, Yavé. 







Pantocrator, San Climent de Taull
Christ as saviour, Andrei Rublev

miércoles, 14 de agosto de 2013 4 Comentarios

"no criaré a tu hijo"




Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.


Idea Vilariño









miércoles, 31 de julio de 2013 2 Comentarios

"Je baiserai ta bouche, Iokanaan"

SALOMÉ.  Iokanaan.

IOKANAAN.  Qui parle?

SALOMÉ.  Iokanaan!  Je suis amoureuse de ton corps.  Ton corps est blanc comme le lis d’un pré que le faucheur n’a jamais fauché.  Ton corps est blanc comme les neiges qui couchent sur les montagnes, comme les neiges qui couchent sur les montagnes de Judée, et descendent dans les vallées.  Les roses du jardin de la reine d’Arabie ne sont pas aussi blanches que ton corps.  Ni les roses du jardin de la reine d’Arabie, ni les pieds de l’aurore qui trépignent sur les feuilles, ni le sein de la lune quand elle couche sur le sein de la mer . . . Il n’y a rien au monde d’aussi blanc que ton corps.—Laisse-moi toucher ton corps!

IOKANAAN.  Arrière, fille de Babylone!  C’est par la femme que le mal est entré dans le monde.  Ne me parlez pas.  Je ne veux pas t’écouter.  Je n’écoute que les paroles du Seigneur Dieu.

SALOMÉ.  Ton corps est hideux.  Il est comme le corps d’un lépreux.  Il est comme un mur de plâtre où les vipères sont passées, comme un mur de plâtre où les scorpions ont fait leur nid.  Il est comme un sépulcre blanchi, et qui est plein de choses dégoûtantes.  Il est horrible, il est horrible ton corps! . . . C’est de tes cheveux que je suis amoureuse, Iokanaan.  Tes cheveux ressemblent à des grappes de raisins, à des grappes de raisins noirs qui pendent des vignes d’Edom dans le pays des Edomites.  Tes cheveux sont comme les cèdres du Liban, comme les grands cèdres du Liban qui donnent de l’ombre aux lions et aux voleurs qui veulent se cacher pendant la journée.  Les longues nuits noires, les nuits où la lune ne se montre pas, où les étoiles ont peur, ne sont pas aussi noires.  Le silence qui demeure dans les forêts n’est pas aussi noir.  Il n’y a rien au monde d’aussi noir que tes cheveux . . . Laisse-moi toucher tes cheveux.

IOKANAAN.  Arrière, fille de Sodome!  Ne me touchez pas.  Il ne faut pas profaner le temple du Seigneur Dieu.

SALOMÉ.  Tes cheveux sont horribles.  Ils sont couverts de boue et de poussière.  On dirait une couronne d’épines qu’on a placée sur ton front.  On dirait un noeud de serpents noirs qui se tortillent autour de ton cou.  Je n’aime pas tes cheveux . . . C’est de ta bouche que je suis amoureuse, Iokanaan.  Ta bouche est comme une bande d’écarlate sur une tour d’ivoire.  Elle est comme une pomme de grenade coupée par un couteau d’ivoire.  Les fleurs de grenade qui fleurissent dans les jardins de Tyr et sont plus rouges que les roses, ne sont pas aussi rouges.  Les cris rouges des trompettes qui annoncent l’arrivée des rois, et font peur à l’ennemi ne sont pas aussi rouges.  Ta bouche est plus rouge que les pieds de ceux qui foulent le vin dans les pressoirs.  Elle est plus rouge que les pieds des colombes qui demeurent dans les temples et sont nourries par les prêtres.  Elle est plus rouge que les pieds de celui qui revient d’une forêt où il a tué un lion et vu des tigres dorés.  Ta bouche est comme une branche de corail que des pêcheurs ont trouvée dans le crépuscule de la mer et qu’ils réservent pour les rois . . . !  Elle est comme le vermillon que les Moabites trouvent dans les mines de Moab et que les rois leur prennent.  Elle est comme l’arc du roi des Perses qui est peint avec du vermillon et qui a des cornes de corail.  Il n’y a rien au monde d’aussi rouge que ta bouche . . . laisse-moi baiser ta bouche.

IOKANAAN.  Jamais! fille de Babylone!  Fille de Sodome! jamais.

SALOMÉ.  Je baiserai ta bouche, Iokanaan.  Je baiserai ta bouche.

LE JEUNE SYRIEN.  Princesse, princesse, toi qui es comme un bouquet de myrrhe, toi qui es la colombe des colombes, ne regarde pas cet homme, ne le regarde pas!  Ne lui dis pas de telles choses.  Je ne peux pas les souffrir . . . Princesse, princesse, ne dis pas de ces choses.

SALOMÉ.  Je baiserai ta bouche, Iokanaan.


*

*

SALOMÉ. Iokanaan.

IOKANAAN. ¿Quién habla?

SALOMÉ. ¡Iokanaan! Estoy enamorada de tu cuerpo. Tu cuerpo es blanco como los lirios de un prado que jamás ha sido segado. Tu cuerpo es blanco como las nieves que caen sobre las montañas, como las nieves que caen sobre las montañas de Judea y descienden por los valles. Las rosas del jardín de la reina de Arabia no son tan blancas como tu cuerpo.  Ni las rosas del jardín de la reina de Arabia, ni los pies de la aurora que pasan sobre las hojas, ni el seno de la luna cuando se acuesta sobre el seno del mar... No hay nada en el mundo tan blanco como tu cuerpo. — ¡Déjame tocar tu cuerpo!

IOKANAAN.  ¡Atras hija de Babilonia! Es a causa de la mujer que el mal entró en el mundo. No me habléis. No quiero escucharte. No escucho más que las palabras de Dios nuestro señor.

SALOMÉ.  Tu cuerpo es hediondo. Es como el cuerpo de un leproso. Es como un muro de yeso por donde pasaron las víboras, como un muro de yeso donde los escorpiones han hecho su nido. Es como un sepulcro blanqueado que está lleno de cosas repulsivas. ¡Es horrible, es horrible tu cuerpo!... Es de tus cabellos que estoy enamorada, Iokanaan. Tus cabellos parecen racimos de uvas, racimos de uvas negras que cuelgan de las viñas de Edom en el país de los edomitas. Tus cabellos son como los cedros del Líbano, como los grandes cedros del Líbano que dan sombra a leones y a ladrones que quieren ocultarse durante el día. Las largas noches negras, las noches en que la luna no se muestra, en que las estrellas tienen miedo, no son tan negras. El silencio que mora en el bosque no es tan negro. No hay nada en el mundo tan negro como tus cabellos... Déjame tocar tus cabellos.

IOKANAAN.  ¡Atrás, hija de Sodoma!  No me toquéis.  No se debe profanar el templo de Dios nuestro señor.

SALOMÉ.  Tus cabellos son horribles. Están cubiertos de barro y polvo. Parecen una corona de espinas puesta sobre tu frente. Parecen un nudo de serpientes negras que se retuercen alrededor de tu cuello. No amo tus cabellos... es de tu boca de lo que estoy enamorada, Iokanaan. Tu boca es como una banda escarlata sobre una torre de marfil. Es como una granada cortada por un cuchillo de marfil. Las flores de la granada que florecen en los jardines de Tyr y que son más rojas que las rosas, no son tan rojas. Los gritos rojos de las trompetas que anuncian la llegada de reyes, y hacen temer al enemigo, no son tan rojas. Tu boca es más roja que los pies de aquellos que pisan el vino en las prensas. Es más roja que los pies de las palomas que moran en los templos y alimentan los curas. Es más roja que los pies de aquel que regresa de un bosque en el que ha matado a un león y visto tigres dorados. ¡Tu boca es como una rama de coral que los pescadores han encontrado en el crepúsculo del mar y que reservan para los reyes...! Es como el bermellón que los moabitas encuentran en las minas de Moab y que los reyes toman para sí. Es como el Arco del rey de los persas que está pintado de bermellón y que tiene cuernos de coral.  No hay nada en el mundo tan rojo como tu boca... Déjame besar tu boca. 

IOKANAAN.  ¡Jamás! ¡Hija de Babilonia! ¡Hija de Sodoma! Jamás.

SALOMÉ.  Besaré tu boca, Iokanaan. Yo besaré tu boca.

EL JOVEN SIRIO.  Princesa, princesa, tú que eres como un ramo de mirra, tú que eres la paloma entre las palomas, ¡no mires a este hombre, no le mires! No le digas esas cosas. No las puedo soportar... Princesa, princesa, no digas esas cosas.

SALOMÉ.  Besaré tu boca, Iokanaan.







Imágenes:

Salomé, Hans Dammann
Salomé, Lucien Lévy-Dhurmer

Traducción: R.LL.

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El ciclo y el lenguaje (IV)

Enrique Morales
Fantasmagoría II





Representación indonesia del dios védico Indra


I

El Lugar. Migajas de hoguera. Fue fuego. Engarzados entre pequeñas ramitas de (…), brillantes, pueriles colmillos. Este es. El Lugar. Pueriles colmillos, bailad sobre el vientre de vuestra madre. [Esa mujer. Toda esqueleto. Que bebió saliva en los cráneos de sus padres. Chicha. Decían.] Esa mujer. Sonreía, se excusaba: Poca, poca bebida. Rebosa a través de las cuencas de papá. Rebosa a través de las cuencas de mamá. Cae. Cae. No hay lenguas. No era práctica. Esa mujer. Surcos en su alma. Infectos por las picaduras de la hormiga. Las almas de sus padres. Picaduras en (a través de) sus hijos. Las nalgas duelen al tocar la tierra. No obstante. El Alma. In-corrupta. Pero era bonito. Qué bonito. [Allá Arriba, ellos, lanzaban ramas, envueltos en llamas, lanzaban ramas que parecían huesos, que parecían brazos, que parecían piernas, lo parecían, pero no eran, apenas eran cuerpo.] Allá Arriba. Arrojaban sarpullido. Esa mujer sonreía: alma, que no es Alma, su alma In-corrupta sonreía. Su alma, moribunda. Esa mujer rascaba. Y cuando llegaba a la carne lloraba, gritaba: Los ojos de mamá ven, los ojos de papá ven: su niña encontró Alma. Esa mujer, con el alma muerta, enterrada. Esa mujer, cuyas uñas llegan a la carne (rosácea, grasienta) y cree descubrir El Alma, allí, en el abismo. Allá arriba. Cuanto moraron flota de acá para allá. No Allá. Allá Arriba. Sino anidando en las montañas, castañeando en las tripas de cinco buitres. Un Niño mira a los pájaros. No sabe. Qué. Pájaros son. Canta: Las alas ríen. Las alas ríen. Y no sabe la Canción de los huesos. Es niño. No sabe los huesos. Apenas el pájaro. Que es grande; y engulle cosas que cantan. Las alas ríen.


II



Pero los buitres son, aun sin canto, los buitres son. El niño es, aun con canto, el niño es. Los huesos de los abuelos son, el fuego, la saliva. Es. Es el silbido silencioso, tibia luz inerme en los rostros de Aquellos. Que fueron. [No era perversa. La madre. La mujer. Esa mujer. No (lo) era. Tenía tierra en la cabeza (¿El cerebro?). Tenía un vestido blanco. Muy blanco. Tan blanco. El arbol se volvió percha. La mujer andaba. Esa mujer. Bailaba. Pedía Las Babas. La mujer. El vestido. Tan blanco. El arbol se volvió percha. La mujer pedía Las Babas. Desnuda, decía (lloraba): Este calor es una burbuja. Susurran a través de las branquias de un salmon y yo no entiendo nada. Aun con mi alma, no entiendo nada. Siempre lloraba. Tenia gran facilidad. Sabía llorar sustancias viscosas. Incrustadas en la piel. Bubones sollozantes. Lloraba. Pues. Tenía el talento. Hasta la muerte. O El Alma. Lo que venga primero. Sus hijos reían: Mamá se inunda -nueva Canción-, mamá es un barco. Mamá es el mar. Mamá es el cuerpo azul que flota en la red de un pesquero ruso. Mamá es una foca. Papá un arponero. Viva la vida en el mar. No eran perversos.]


III

Había una Esfera. No nos dejaba respirar. Nos embarazaba, agitaba los cráneos. Esfera incandescente. Los buitres cantaban: Hay una Esfera, os ahoga, os preña, agita calaveras. Era verdad, estabamos en un agujero, y por suerte, nunca podríamos salir de él. Por suerte, nunca podríamos matar a Nadie. Entonces Alguien dijo: Pobre de aquel que se vea privado de la experiencia de la muerte prematura. Y todos reímos, y bebimos eso que teníamos en las copas. [Pero nada de eso era verdad. Los buitres no tienen Canciones. Con esto. Un secreto: la Canción de los huesos no es una Canción. Apenas. Lo es.]


IV

Los huesos no son una Canción


V

En El Lugar. Fuego. Los colmillos de los hijos. Devorados. Jugaban a comer niños. Los niños no juegan a los juegos de los adultos. Devorados. Los colmillos de los hijos. En El Lugar.

 
VI

[Afortunadamente, nunca podremos salir de aquí. (Apenas el pájaro). Este cráneo no es una gran copa. La pócima se derrama a través de las cuencas].


VII

Nada de eso era verdad. No hay Yo. No hubo Yo. Apenas el silbido silencioso, tibia luz inerme en los rostros de Aquellos. Que fueron.   


VIII

Los buitres acusan: Es rídiculo. La pócima se derramará a través de la mandíbula.


IX



No hay Canción.








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Texto publicado originalmente en el blog del autor: http://interregno-apocatastasis.blogspot.com.es/





Enrique Morales (Almería, 1991). Ha participado en algunas revistas literarias como La sombra del membrillo, El coloquio de los perrosGroenlandia o Kokoro y en antologías como Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011) y La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones en huida, 2012). Es autor de la plaquette Piedra de Aluminio (Banderines del Zaguán, 2007).



martes, 30 de julio de 2013 2 Comentarios

"For the dead to pass"

VII

At least I have the flowers of myself,
and my thoughts, no god
can take that;
I have the fervour of myself for a presence
and my own spirit for light;

and my spirit with its loss
knows this;
though small against the black,
small against the formless rocks,
hell must break before I am lost;

before I am lost,
hell must open like a red rose
for the dead to pass.

Hilda Doolittle, 'Eurydice', H.D. Collected Poems 1912-1944 (New Directions Publishing Corporation)


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Por lo menos tengo las flores de mí misma
y mis pensamientos, ningún dios
puede llevarse eso;
tengo el fervor de mí misma por una presencia
y mi propio espíritu por la luz;

y mi espíritu con su pérdida
lo sabe;
aunque pequeño contra lo negro,
pequeño contra las rocas sin forma,
el infierno debe romperse antes de que me pierda;

antes de que me pierda,
el infierno debe abrirse como una rosa roja
para que pasen los muertos.




Traducción: R.LL.
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viernes, 26 de julio de 2013 Deja tu comentario

El ciclo y el lenguaje (III)

 Daniela Camacho


[Los nombres de lo definitivo en las horas del vitriolo dulce: La degollada destilando dalias, gravemente]





El cuerpo no es más que una versión más lenta de lo que no es el cuerpo.

María Negroni



un objeto solo:
      papel blanco palabras ilegibles puñetazo

carcinoma dice en letras negras

(…
tiempo detenido uno dos veinticuatro segundos
detenido. el tiempo
)

cáncer flor inexacta en el sitio del lenguaje
glándula parótida 
 
(…
tres cuatro ciento diecinueve segundos y así
hasta el-fin-de-los-números
 
tragar saliva por última vez. muy lentamente
en la cama de hospital está nevando

tumor perla milagro pequeñísimo
tumor sustantivo propenso a la multiplicación
como la palabra bosque

hay en el bosque un bosque ardiendo:

erecta flor textual convallaria no te mueras
parásita insensata cephalantera huye del humo
arrastra tu corona
hunde en este cuerpo para siempre la espada fugaz

quirúrgica dulcemente

ya abierta anestesiada en otro mundo
fijaré el orden de los instrumentos
frente al esplendor de la sangre las manos de los hombres son más gráciles

(…
seis siete el tiempo ese pavor parsimonioso detenido
)

el peligro que no se ve no existe. hasta que alguien
en el momento menos esperado
te ordena ponerte una máscara que es igual a ti misma 
 
neutrones protones frutos de lo vertiginoso
hijos veloces vengan a mí
despacio que tiemblo y llevo un rostro muy blanco
despacio que la herida está despierta
para el animal que soy cicatrizar no es un hábito terrestre

ve hacia el lugar de la música para huir del miedo
no. la música del amanecer es falsa

me dejo caer sobre la mesa
odio al hombre ausente que dejó sus caballos
atados a mi sueño
las cuerdas de violín
el collar de salamandras de la niña ahorcada 
 
digo la enfermedad me ayudará a vivir
digo la sequía contiene el bosque

gaultheria insana siempreverde combate
la catástrofe la humillación el castigo es una felicidad

el tumor un sobresalto unas ganas de decir cosas horribles:







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Poema del libro [Imperia], ediciones El Perro y la Rana, Venezuela, 2013
(Se puede leer también en Revista Kokoro, nº1, 'Lentitud')
(El texto en la voz de Daniela Camacho



Daniela Camacho (Culiacán, Sinaloa, México, 1980). Se graduó de ingeniería industrial y de sistemas por el ITESM y de lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Publicó los poemarios En la punta de la lengua (Tintanueva, 2007) y Plegarias para insomnes (Editorial Praxis, 2008) reeditada por FUNDARTE, (2010); el libro de palíndromos Aire sería (Editorial Praxis, 2008) y el también poemario [imperia] (Fundación el perro y la rana, 2013). Forma parte de la antología bilingüe, español-portugués, Tránsito de fuego (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, 2009), La mujer rota (Literalia editores, 2008) y Los siete pecados capitales.La lujuria   (Alforja, 2008) así como el libro-objeto Pasaporte ((c)acto, 2012), en edición trilingüe, junto a Natalia Litvinova y Beatriz Paz, y la plaquette islísima (Los poetas del cinco, 2013). Es fundadora y miembro del consejo editorial y de redacción de la revista El Puro Cuento. Sus poemas y ensayos han sido publicados en revistas y periódicos de México, Argentina, República Dominicana, Venezuela, Colombia y Perú; países a los que ha sido invitada a diferentes actividades literarias. Tras vivir en Japón y Suiza, en la actualidad radica en Egipto.



lunes, 22 de julio de 2013 Deja tu comentario

El ciclo y el lenguaje (II)

Ana Hidalgo



Para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, los sentidos como réplica y obsesión, la vida como simetría del cuerpo, la sexualidad como semejanza, para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, la simetría del cuerpo, la representación. Tu concepción sería efectiva únicamente cuando te concibiera dos veces, tu concepción sería efectiva únicamente en la bifurcación de los actos, mirar con un hijo tu imperativo, mirar con el otro hijo mi rostro, la realidad de mi hijo y mi acto quedaría demostrada por la existencia del otro hijo, por la imitación y la demora del acto. La descendencia fue posible a través de la simetría del cuerpo, el nacimiento fue posible a través de la simetría del cuerpo, la fertilidad de la equivalencia, la fertilidad de la obsesión, dos piernas, dos pechos, dos brazos, dos pulmones, el pensamiento fue posible a través del supuesto de un doble, a través de la implicatura de un doble, la implicatura de un doble y la descendencia, dos pulmones y la representación. Un brazo justificó la existencia del otro brazo, un pulmón confirmó la realidad del otro pulmón, un hijo vio al otro hijo, un hijo nació del otro hijo, para que algo sucediera tenía que suceder dos veces, tenía que suceder doblemente, el regreso y la memoria, la estructura doble y obsesiva de la memoria, el miedo sagrado a la mutilación.





Poema del libro Hallar una hendidura, ed. Point de Lunettes, Sevilla, 2011
(también publicado en la revista Nayagua, nº17)



Ana Hidalgo (Almuñécar, 1986). En 2011 se hizo merecedora del Premio de poesía 'Federico García Lorca' de la Universidad de Granada a la Creación Artística y Científica para Estudiantes universitarios por el libro Hallar una hendidura, que fue publicado ese mismo año por la editorial Point de Lunettes.  Ha colaborado en revistas como Shangrila y Kokoro. Actualmente trabaja 
en la elaboración de una tesis doctoral sobre Chantal Maillard. 


 

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El ciclo y el lenguaje (I)

Laia López Manrique


Elisabeth Vogler


sostenida como un cuerpo en la revelación de su faro
dijo que el silencio es una casa llena de ratas
/revelación casa de ratas silencio/
dijo que había llegado la hora de quemar la máscara por su inverso
por el lado de yeso que acaricia el rostro
el interior del labio
el hueco ovalado que libera la vista


dijo que acallar el pequeño silabeo dorsal era el inicio
una forma de inacabar
/tengo hambre tengo sueño tengo frío
mi cuerpo es aposición y gruñe entre dos comas
estoy
presencia pura
no pertenezco al mundo/
que acallar a la mujer a la niña al hijo y subir a la tierra de nuevo desnuda
ser una corteza
hacerse piel neutra o escucha
arañar a la madre













Elisabeth Vogler, poema publicado en Revista Détour





Laia López Manrique (Barcelona, 1982). Estudió Filosofía y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universitat de Barcelona. Ha publicado los poemarios La mujer cíclica (La Garúa, 2014) y Deriva (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012) y ha participado en diversas antologías como Voces nuevas XXII (Torremozas, 2009), Blanco nuclear (Sial, 2011), Mujeres que aman a mujeres (Vitruvio, 2011), Hijas del pájaro de fuego (Fin de viaje, 2012) y Sangrantes (Origami, 2013). Es directora y coeditora, con Lola Nieto y Antonio Rodríguez, de la revista digital Kokoro y colabora con artículos críticos y textos de creación en diversas publicaciones como Revista de Letras, Literaturas, Calidoscopio, Revista Kafka, Catálogos de Valverde-CartoemasShangrila Textos Aparte, Paralelo Sur, Revista Quimera y Revista Détour.



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Photo: Jonah and the whale, Pamplona Bible

Jonah, Pamplona Bible, Navarre 1197. Amiens, Bibliothèque municipale, ms. 108, fol. 146r .